Publicar es fácil y lo hace cualquiera. Lo que cambia el resultado es cómo se presenta la vivienda, a quién se le enseña y quién negocia cuando llega la oferta. De eso nos ocupamos nosotros.
La parte más cansada de vender es enseñar la casa a gente que nunca va a poder comprarla. Por eso, antes de que nadie entre por tu puerta, comprobamos su ahorro, sus ingresos y su capacidad real de hipoteca, con el estudio de financiación hecho en las entidades bancarias con las que tenemos acuerdo, de forma realista y responsable.
La entrada y los gastos salen de algún sitio. Si no están, la operación se cae en la notaría, no antes.
Sabemos si el banco va a dar ese importe antes de que tu casa se quede fuera del mercado esperando.
Menos visitas y mejores. Tu tiempo también cuenta en el precio de vender.
Cada propietario tiene un enlace privado, que se actualiza solo, con las visitas que ha habido, lo que dijo cada comprador, las ofertas recibidas y cómo está tu precio frente al mercado de tu zona. Sin llamar a preguntar.
Es gratuita, no te compromete a nada y sales de ella sabiendo el precio de salida recomendado y el plazo realista.